Eternamente niña en mi mar

agosto 16, 2011 § Deja un comentario

Fascinado por tu mirar

Paseando por tu orilla olas vienen y van, paseando por tu orilla aderezo mi vida con tu sal, en esta cálida playa que acaricio con mi pies al andar mientras extraño tus tiernos ojos que eternamente me seducen como la luna al mar.

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Una noche de verano

junio 18, 2011 § 8 comentarios

¿Qué hiciste el último verano?

Marcó el paso el calor de la tarde, allí estaba ella con su sonrisa, con su cabello largo y liso, con su simpática mirada. Me acerqué como quién no quiere la cosa desde el extremo izquierdo de la calle, la saludé y tras unas palabras le pregunté si venía a dar una vuelta, ella dudó pero aceptó y me preguntó: ¿A dónde quieres ir? a dónde tu quieras contesté, una suave brisa suavizó la situación y pensé en callejear hasta un bonito mirador escondido en un agradable lugar del pueblo. Hasta allí llegamos entre sutiles conversaciones y una oscuridad que se acercaba, el atardecer se aproximaba al anochecer como dos románticos enamorados, la luna fue arribando sus velas, se fueron encendiendo las desfasadas y amarillentas farolas de las estrechas calles adoquinadas. Tras caminar llegamos a ese pequeño y escondido mirador, allí se podía divisar todo un horizonte de campiñas, de estrellas y al fondo una luz artificial proveniente de un pueblo cercano que emergía de la unión entre el cielo y la tierra, y si mirábamos un poquito más arriba nos encontrábamos con una espléndida Luna. Le ofrecí sentarnos en un banco colocado estrategicamente frente al mirador, en aquella situación no había tranquilidad si no paz, una paz inmensa, de esa que nunca quieres que se termine.

Sumido en esa plácida noche indagué en su rostro, en su mirada… y no pude evitar decirle que necesitaba confesarle una cosa, así casi tutiveando le revelé que su mirada me cautivaba y su sonrisa me encandilaba. Pasó el tiempo despacio y a la vez acelerado, ella me miró algo sorprendida y a la vez fascinada, se hizo durante unos momentos el silencio, se me acercó y me abrazó a la vez que me decía su voz suave y casi imperceptible…

¿Dónde estoy?

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